En nuestra tienda en León, puedes encontrar todos nuestros deliciosos cafés de alta calidad, que han sido cuidadosamente seleccionados y tostados. Además, nuestra diseñadora «Lisa Palper» ha trabajado duro para renovar nuestra imagen y darle un toque moderno y atractivo a nuestras bolsas y nuestro logo. También hemos eliminado las cajas de cartón para el formato de 250 gr y ahora ambos formatos vienen con un cierre Zip y etiquetas con ilustraciones más grandes.
¡Ven a visitarnos y llévate alguno de nuestros cafés mientras exploras nuestra hermosa tienda!
Estamos emocionados de presentarles nuestro nuevo look, y esperamos que les guste tanto como a nosotros. La nueva imagen refleja nuestra pasión por el café y nuestro compromiso con ofrecer a nuestros clientes un producto de alta calidad. También hemos mejorado nuestras bolsas para garantizar que nuestro café llegue a ustedes en perfectas condiciones. ¡Estamos deseando que prueben nuestro café en su nuevo envase y nos cuenten lo que piensan!
Ahora la bolsa de 1 kg también viene con un cierre Zip y la etiqueta con la ilustración es mucho más grande.
Hemos quitado las cajas de cartón para el formato de 250 gr. y ahora tanto el formato de 250 gr. como el de 1 kg son con fondo plano, válvula, y cierre con Zip.
HErwan y Sarah son dos fotógrafos originarios de Francia creadores de contenido audiovisual. Son amantes de la naturaleza y apasionados por captar el sentimiento de aventura.
Hacía ya dos años desde su última visita y la verdad es que siempre nos produce una gran alegría verles.
Aquí os dejamos un pequeño vídeo que nos regalaron.
“Mano a mano, a cuarenta y cuatro de meta. El suizo y el belga”.
Escuché desde la cocina mientras preparaba una paella junto a mi amigo Juan el domingo cuatro de abril del año 2010. Aún no sabía nada del café de especialidad. Ni sabía que once años después ese momento seguiría tan presente en mi memoria.
Citando a un clásico, “un hito es un acontecimiento que marca de manera muy importante el devenir de los actos”. Y Boonen y Cancellara en el Kapelmuur son un hito. No solo del ciclismo.
El talento y el físico. Lo humano y lo divino. Esos dos ciclistas podrían haber sido Coppi y Bartali o Merckx y De Vlaeminck, Héctor y Aquiles o Lennon y McCartney. El suizo, un deportista siempre centrado. El belga, no tanto. Un hombre y un dios (escojan ustedes cual es cual). Dos leyendas que fueron ambos los mejores de su generación, pese a coincidir en el tiempo.
El ciclismo no es solo deporte. Es un recordatorio constante de todo lo humano. El tiempo, la vida, o el café, se nos escurrirían entre los dedos de no ser por estos momentos brillantes. Los hitos nos recuerdan no solo las cosas grandes, si no que nos indican un camino: la excelencia, la belleza. Lo divino.
En algunas partes del mundo, cultivar café es una responsabilidad para con el paisaje desde mucho antes de que empezase la conversación sobre la sostenibiidad. En El Líbano, Tolima (Colombia), lo es. Se trata de una región que desde principios del siglo XX se caracterizó por un pensamiento libre y anticlerical. Revolucionario. En 1929, los propios cafeteros ―los bolcheviques del Líbano― iniciaron un movimiento para recuperar el control de sus cultivos, oponiéndose al plan nacional impuesto desde Bogotá. El golpe sobrevivió tan solo dos días. Los supervivientes se retiraron a las zonas más inhóspitas y fueron utilizados como mano de obra barata.
Casi un siglo más tarde son los nietos de estos intelectuales antioqueños los que gestionan las fincas cafeteras en la región de Tolima. Omar Arango renunció a su carrera como ingeniero de sistemas para regresar a la tierra abandonada por sus abuelos con dos ideas en la cabeza: excelencia y sostenibilidad. Veinticinco años más tarde, el café cultivado en la finca San Luis es uno de los más premiados de Colombia.
Este gesha (variedad importada de Panamá), es uno de esos cafés. Uno de los que hace crecer a un productor, a un tostador. Es el café que te gustaría servir en tu cafetería y, desde luego, es uno de esos cafés que te recuerdan porqué te gusta tanto el café.
El proceso, denominado red honey, consiste en una fermentación anaeróbica de las mejores cerezas en su punto óptimo de maduración durante treinta y seis horas en bolsas GainPro, para más tarde secarse en camas africanas.
El resultado es un café muy limpio, dulce y sedoso. Delicado. Floral, con notas de jazmín y frutal, predominando el lichi.
Espartaco y Tommeke entraron juntos en el Muur,, siendo un mito, y salieron separados, como dos leyendas. Dentro de unos años nos acordaremos de este café exquisito, como nos acordamos de ese momento tenso en el Muro de Grammont. Con un nudo en el estómago. Y nostalgia.
Cuando pensamos una cafetería en la que suena música jazz todos nos imaginamos la misma cosa: una lista de reproducción evocadora de otros viajes en ascensor o, con suerte, una colección de los clásicos indiscutibles (¿y, casi prohibidos?): predecible.
Durante seis años, además de responsabilizarme de ofrecer el mejor café posible en el Café Paraíso en Oviedo (D.E.P.), era mi obligación ofrecer una selección musical a la altura.
En este templo del café y del ciclismo sonó mucha música diferente. Diría que incluso sonó bastante jazz. Cometí todos los pecados pronunciados antes: Soultrane, Getz & Gilberto, Song for my Father, Green Street…
Recuerdo la euforia tras llegar una noche a mi casa y poner por primera vez Nostalgia in Times Square.
Había encontrado ese disco que te gritaba a la cara: NECESITAS MÁS CAFEÍNA.
Esta big band hace que el suelo tiemble y solo puedas encontrar equilibrio en una taza, o agarrado a un portafiltro. No es una música que te acune y te ofrezca respuestas: provoca sudores fríos y te pone a bailar, al menos por dentro.
Las composiciones de Mingus no son habituales en una jam session. No son temas a los que un músico pueda aproximarse por si mismo y encontrar un acomodo con unos desconocidos en un escenario. No. Por eso el formato big band es el marco rotundo para que no se nos escape la dimensión gigante de estas composiciones. Esta interpretación enorme nos apunta desde la tradición de Duke Ellington y Thelonious Monk, el gospel o el Dixieland hacia los discos más radicales y orquestados del soul/funk de los 70. Hacia el latin jazz. Hacia el fin del mundo.
Hace poco, recibí una llamada de Luis, desde el tostador. Albaricoque, naranja y fresa. — ¿Cómo?
En este país, existen tres principales formas de producción de café: bosques, jardines y plantaciones. Multitud de varietales diferentes de café conviven en su ecosistema propio y poco domesticado. Esto, junto con las dificilísimas circunstancias políticas, hacen de la trazabilidad algo casi siempre imposible, alcanzando en el mejor de los casos hasta la estación de lavado en la que se separan y se califican los frutos en función de los criterios de la ECX (Ethiopian Commodity Exchange) después de su recogida.
En conclusión: no es fácil tener la oportunidad de probar un café de los bosques de Etiopía.
“Kercha Forest” viene de Guji, el corazón de la región de Oromia. Aunque no tiene certificación orgánica este café puede considerarse directamente “silvestre”. La única intervención humana en todo el proceso ocurre después de su recogida.
Fue seleccionado en la estación de lavado de Temesgen, y el procesado natural se llevó a cabo por uno de los más antiguos productores de toda la región: Moplaco.
Mingus murió en 1979. Nostalgia in Times Square fue grabado en 1993 por la Big Band promovida por su viuda, para conservar su legado.
No voy a jugar a ser ahora un crítico de jazz, pero el arreglo de saxo barítono (Sy Johnson) durante los primeros compases de “Moanin’ ” es todo lo que hace falta para engancharse a esta grabación para siempre.
Muchos de los muchos músicos que participaron en esta grabación, liderados por la propia Sue Mingus, han desarrollado carreras muy interesantes. Ronnie Cuber, Sy Johnson, Art Baron, Randy Brecker, Ryan Kisor…
Si estamos trabajamos constantemente con cafés de especialidad, ¿puede haber algo más especial para nosotros?
El Refugio del Rualdo y El Bobo es obra del productor Mario Barquero y su familia, que adquirieron una finca en 1948, en la que no había producción cafetera. Durante todos estos años, la familia se ha entregado al aprendizaje y la investigación de muchas modernas técnicas de cultivo orientadas a la sostenibilidad.
Este lote se compone de café de la variedad F1 Milenio, un híbrido fruto de la combinación en los laboratorios de Sachimor y Sudan Rume. Este tipo de cafés pueden ser el futuro de la sostenibilidad de muchos cafetales de la región, ya que producen tazas excelentes cuando se cultivan en condiciones climáticas y de altitud óptimas y son resistentes a la roya.
La taza es elegante. El día en que la muestra de este café aterrizó en nuestra tostadora de muestras el mundo se ralentizó un poco. Estábamos sin duda ante algo especial. Un café con fragancia muy marcada a malta. Fresco. Y muy dulce.
Mientras, en el viejo Marantz, nos acompañaban John Coltrane con el tenor, Wynton Kelly al piano, Paul Chambers al contrabajo, Jimmy Cobb en la batería y, como solista, Julian Cannonball Adderley con el saxo alto.
Si el quinteto de Cannonball fuera un sexteto, el sexto hombre sería Miles Davis.
Julian Cannonball Adderley es un saxofonista gigante de la época del bebop. Comenzó tocando junto a Ray Charles y su hermano Nat cuando sus padres les llevaron a vivir a Tallahassee (Florida) a principios de la década de los cuarenta. Años más tarde, ya en Nueva York, compaginó su propio trabajo como solista acompañando a Miles y Bill Evans en sus respectivas bandas.
Esta es una grabación extraña.
Se editó por primera vez en el sello Mercury Records en 1959 y la tirada se agotó sin reeditarse. Cannonball no disfrutó entonces del éxito comercial (que le llegaría en 1966 con Mercy, Mercy, Mercy). En 1964, después de que Coltrane se convirtiese en la súper estrella que es hoy (después de Giant Steps y A Love Supreme), se reeditaría bajo el nombre Cannonball & Coltrane en el sello Limelight.
Esta sesión tuvo lugar muy poco antes de que estos cinco hombres grabaran junto a Miles Davis su revolucionario Kind of Blue (aunque al final fuese Bill Evans quién terminaría ocupándose de casi todos los pianos), y la influencia de Miles es más que notable, sin olvidar sus propias inquietudes melódicas. Más introspectivas en el caso de Coltrane. Más orientadas a los sonidos más populares de Cannonball. La base rítmica se compone de tres hombres que se encontraban, probablemente, en el punto álgido creativo de sus carreras.
Si varios de los álbumes de los que hemos hablado suponen hitos en la historia del jazz, como Giant Steps, Kind of Blue o A Love Supreme, en los que la música cambió para siempre, esta grabación puede considerarse como una de las obras más asentadas y representativas del hard bop.
El libro de la fotografía es Edges de Harry Gruyaert.
El café no sería la bebida más popular del mundo si no fuera una pieza que encajase a la perfección en casi cualquier actividad humana que requiera dedicación, pasión y paciencia.
De ahí que a nadie extrañe la preciosa relación que existe entre el café y el ciclismo. Y, si estáis leyendo esto, seguro que ya sabéis que nos encanta mezclar café y ciclismo, como en nuestro blend “Los Cinco”.
Hoy anunciamos que vamos a hacer algo distinto.
Cuando decidimos empezar esta aventura de Café San Agustín, hace ya unos años, lo hicimos con la vocación de conseguir beber cafés mucho mejores que lo que nos ofrecía el mercado, cuando el mercado de cafés de especialidad en España estaba aun en pañales. Hoy, afortunadamente, somos más los tostadores que ofertamos cafés exquisitos.
Mientras iban apareciendo tostadores nuevos, nos enfrentamos a la inevitable duda:
¿Qué tenemos que hacer para ser diferentes?
Y fuimos encontrando varias soluciones. Al principio, nos pareció importante ser capaces de comunicar nuestros valores en castellano. Nos esforzamos por crear una imagen original, con referentes estéticos fuera del mundo del café. Aportamos por ofrecer blends estacionales y micro-lotes. Ofrecemos una ilustración diferente para cada uno de nuestros orígenes. Y si, también hicimos un blend en honor a Miguel Induráin.
Y es en este momento en el que os preguntaréis lo mismo que nos preguntamos nosotros hace unos meses:
¿Ahora, qué?
Esta vez queremos ofreceros acceder una parte fundamental de todos los procesos que tienen lugar en nuestro tostador:
La música.
Es el principio de todos nuestros rituales. Antes de ocuparnos de las luces por la mañana, encendemos un Marantz de principios de los ochenta que, la mayoría de las veces, nos ofrece algo del jazz que le gusta a Luis Ángel.
Muchos de vosotros habéis ido mejorando vuestro equipamiento cafetero durante los últimos años: molinos, cafeteras, ¡incluso os preocupáis por la calidad del agua!
Es el momento de recuperar nuestra primera vocación: ayudaros a conseguir un café (aún) mejor.
En ocasiones llegan a nuestras manos muestras de cafés excelentes. Lotes que muchas veces terminan participando en algún concurso, o en las manos de algún prestigioso tostador escandinavo.
Cada vez, nos hemos lamentado de no poder ofrecer un producto así, porque nos asustaba un poco que estos cafés terminasen en nuestras despensas, en lugar de en vuestras cocinas.
Creemos que este es el momento.
Si un lote así aparece, ofreceremos una cantidad muy limitada de estos exclusivos cafés, una pequeña reseña de alguno de los discos que nos encantan de siempre, junto a la interpretación de su portada en forma de postal de la artista Daria Fedotova (@lisapalper).
Queremos aprovechar la oportunidad de recomendaros un disco especial para acompañar un café especial.
Esperemos que se conviertan en auténticos coleccionables.
Mañana, la primera entrega de nuestro “Catálogo Fonográfico”
Já te falámos dos nossos amigos John e Sarah (somos apaixonados pelo seu trabalho), temos uma secção para eles no nosso blogue: https://www.cafesanagustin.com/erwansarah/
Estiveram recentemente nas Astúrias à procura de um bom café e acabaram por ir ter com o nosso amigo Jairo, da John & Sarah in Asturias, em Gijón. Lá compraram alguns dos nossos cafés e enviaram-nos estas belas fotografias que queremos partilhar contigo.
John e Sarah são fotógrafos e cineastas viciados em viagens de carro.
Há alguns anos, decidiram deixar o seu emprego e o seu apartamento para montar um estúdio de produção móvel.
Fazem fotografia, produção de vídeo, consultoria em redes sociais, embaixadores de marcas e casamentos.
Los que nos seguís desde hace tiempo sabéis que cuando llega julio nos emociona profundamente el comienzo del Tour de Francia. Hemos rendido homenaje a algunos de los grandes iconos del ciclismo, como a los integrantes del podio del Tour de 1984 o la inmensa cima del Galibier.
Muchos compartís esta emoción con nosotros. Otros no entendéis muy bien esta extraña fascinación por una prueba deportiva que ocupa horas y horas (y horas) de retransmisión televisiva y que empuja a muchos españoles a practicar el deporte nacional: la siesta.
Sea como sea, tenéis que admitir que entre 1991 y 1995 los meses de julio fueron una auténtica fiesta gracias a un hombre: Miguel Induráin.
Miguelón se ocupó personalmente de que las siestas fueran más cuesta arriba. Cada nariz cada vez más cerca de la tele. En las casas, los bares o los campings. En los chiringuitos de la playa o en casa de los suegros. Induráin nos tenía en vilo durante 21 días. Y sus victorias eran nuestras.
Y ganó dejando ganar muchas veces, agrandando la figura de sus rivales: Zulle, Chiappucci, Bugno, Berzin, Ugrumov, Riis, Virenque, Pantani, Rominger, Jaskula…
Big Mig es recordado en todo el mundo por ser un ciclista noble y generoso. Un campeón extraño, con un carisma tranquilo y enigmático.
En este extraño 2020 se cumplen 25 años de su última victoria en los Campos Elíseos, cuando consiguió entrar en el club de “Los Cinco” (solo cuatro ciclistas han conseguido ganar cinco veces la Grande Boucle: Anquetil, Merckx, Hinault y Miguel), y queremos dedicar nuestro blend estacional veraniego al hito más grande del ciclismo español.
El Diamante, de la región colombiana de Tolima, es un viejo conocido. Este año, estamos bebiendo la nueva cosecha de este café que ya nos enamoró el año pasado. Tabi, bourbon y caturra cultivados a 1.900 metros de altitud que aportan complejidad a esta mezcla.
Libertad. Desde el Valle Central de Costa Rica os traemos una de nuestras novedades que estarán disponibles en los próximos días. Caturra y catuai para los amantes de los cafés de Centroamérica: Café con buen cuerpo, con notas a chocolates, fruta roja, flor y con un final a caramelo y dulce de leche.
Desde la región de Santiago Chimaltenango en Guatemala os traemos Río Ocho. Cultivado a 1.815 sobre el nivel del mar este lote de bourbon es un café delicado, elegante y sutil. Este café lo hemos comprado exclusivamente para este blend.
Con “Los Cinco” pretendemos crear un café equilibrado, con una base de chocolate con leche y caramelo. Sabemos que estas tazas pertenecerán en ocasiones al verano y en ocasiones al otoño.