Descripción
Finca Romesas – Panamá
El café de Panamá tiene en Boquete su nombre mayor. En las tierras altas de Chiriquí, en las laderas del volcán Barú, se juntan suelo volcánico, altitudes que llegan a los 2.000 metros, una estación seca bien marcada y el bajareque, la llovizna fina que entra con la niebla. La cereza madura despacio, y de aquí han salido algunos de los cafés más cotizados del mundo, sobre todo de Geisha.
Una familia cafetera desde los años cincuenta
Finca Romesas es parte del proyecto de la familia Romero Rosas, que empezó con Finca Lorayne en la década de 1950 y con los años ha ido sumando fincas dedicadas al café de especialidad. Hoy controlan todo el recorrido: cultivo, beneficio y exportación. Trabajan microlotes y procesos nuevos de postcosecha, y los cafés de sus fincas han tenido reconocimiento en concursos como Best of Panama.
Este lote es Pacamara, el cruce salvadoreño de Pacas —una mutación compacta de Bourbon— con Maragogipe, la variedad de grano gigante. Del uno sacó el tamaño, del otro la productividad, y en el café de Panamá, con la altitud y el clima de Boquete a favor, da tazas de una complejidad poco común.
Café de Panamá en natural ASD
ASD son las siglas de anaerobic slow dry. La cereza se recoge solo cuando llega al rojo uva, en su punto más alto de azúcar, y fermenta entera 72 horas sin oxígeno. Después viene el slow dry: un secado lento y enteramente a la sombra en camas, vigilado de continuo. Secar a la sombra frena la pérdida de humedad, estabiliza lo que la fermentación ha desarrollado y evita que la fruta se pase.


